Riyadh y el debate arquitectónico-urbanístico en Arabia Saudita

Riyadh, capital de Arabia Saudita, alberga una historia apasionante que combina modernización y tradición. Ha pasado de ser un oasis estratégicamente ubicado para el movimiento de caravanas en el desierto defendido con muros de ladrillo a ser una ciudad de rascacielos de arquitectura moderna. También ha pasado a ser una ciudad habitada predominantemente por nacionales del país a albergar distintos grupos, desde inmigrantes trabajadores de distintos países a residencia de una creciente comunidad internacional atraída por su entorno favorable a los negocios. 

Esto se refleja claramente  en una estructura urbana que a partir de un núcleo histórico diseñado con parámetros de arquitectura vernácula, utilizando el recurso de muros gruesos de adobe con sombras y ventilación logra generar condiciones de confort para las residencias, entramados orgánicos de calles que circulan en forma pedestre totalmente adaptado a la topografía natural y utilización de recursos naturales como el agua, la iluminación y energía solar controlada contrasta con la sofisticación de una arquitectura que depende fundamentalmente del aire acondicionado y de medios mecánicos, grandes autopistas y avenidas donde el automóvil ha desplazado completamente la vivencia del peatón. Este cambio en la forma de vivir de sus habitantes se relaciona estrechamente con la disponibilidad de petróleo como recurso estratégico para su prosperidad el cual les ha permitido establecer una economía que importa todo aquello que no dispone, incluyendo la desalinización del agua de mar y su bombeo para sostener su sistema de ciudades y asentamientos humanos en todo el territorio del reino.   

Siendo la arquitectura y el urbanismo medios históricos de catalización de la cultura, el clima, la historia de los pueblos con sus diferencias socioeconómicas, Riyadh refleja todas las características de las ciudades ultra-modernas, pero en un clima desértico que invita a reflexionar sobra su mantenimiento y sostenibilidad en décadas futuras cuando se espera un cambio drástico hacia formas de energía más verdes y menos dependientes del petróleo. Este es un debate profundo ya que excede a la ciudad misma de Riyadh y se extiende a la planificación del sistema de ciudades en todo el reino, el cual se encuentra abocado a diversificar su economía, buscando alternativas a la explotación del petróleo, incluyendo campos como la generación de otras formas de energía, la agricultura, el turismo y la tecnología, entre otros sectores. Pero, aunque esta búsqueda existe en el campo de la planificación y el ordenamiento del territorio, en el campo de la arquitectura y el desarrollo urbano continúa prevaleciendo una visión corporativa de los productos inmobiliarios, primando una estética altamente consumidora de recursos esenciales del plantea, como el suelo y el agua que lleva a que la ciudad se extienda indefinidamente en forma horizontal repitiendo el típico patrón del "sprawl" demandante de enormes volúmenes de energía en vehículos y bombeo de agua a sitios distantes por medios mecánicos. Esta forma de desarrollo urbano deja enormes espacios vacantes ("white land") que son ocupados por proyectos inmobiliarios lujosos de baja densidad, rodeados de espacios verdes, promovidos como modelos de desarrollo urbano, pero contradiciendo en la práctica los principios mismos de la sustentabilidad. 

Existe asimismo la búsqueda de una arquitectura que, sin renunciar a los principios de la modernidad, incorpore rasgos constitutivos de la cultura árabe aportando así medios bioclimáticos para generar condiciones ambientales confortables a través de estrategias de sombras, ventilación y refrescamiento natural, como puede advertirse en el diseño de la biblioteca nacional. O también la búsqueda estética de recuperar formas y estéticas propias de la zona y la cultura aplicadas en distritos exclusivos dirigidos a recrear una estética y un lenguaje arquitectónico que materialice un desarrollo urbano con fuerte carácter bioclimático y funcional, como es el caso del Distrito Diplomático (Diplomatic Quarter).       

El Distrito Diplomático combina una serie de técnicas para crear un barrio dedicado principalmente a servir como asiento de embajadas y organismos internacionales en donde si bien cada edificio cuenta con servicios mecánicos de acondicionamiento térmico, la utilización de espacios semipúblicos sombreados a los que se puede acceder en automóviles ques e estacionan en zonas estratégicas permite un recorrido peatonal agradable y el desarrollo de actividades al aire libre que es poco común en el resto de la ciudad. Al mismo tiempo al utilizar muros con materiales y anchos suficientes que tienen inercia térmica permite una reducción significativa del consumo energético en aire acondicionado, así como transporte, ya que en una buena medida las personas se desplazan entre edificios a partir de una red corredores y pasadizos que rememora las medinas o ciudades tradicionales árabes. 

De alguna manera, este distrito ilustra prácticamente sobre las posibilidades de transformar una ciudad altamente dependiente del vehículo automotor como centro, y de los edificios proyectados son rescatar el rico bagaje de adaptación al clima que proporciona la arquitectura vernácula generando resultados promisorios en término de consumo energético y sustentabilidad en general. La estética de esta apuesta es también muy elocuente, ya que logra combinar técnicas y materiales tradicionales con modernos generando texturas, colores y formas que generan microclimas agradables, favorables para la interacción social en un café o lugar de comidas y lecturas.

Actualmente los ministerios del reino se encuentran abocados a revisar sus estándares urbanos y arquitectónicos en pro de construir ciudades más sustentables y resilientes a los desafíos que se avecinan para la humanidad.  Riyadh como capital del reino alberga numerosas iniciativas de desarrollar productos inmobiliarios provenientes de distintos países del mundo. Desde los famosos "mall" americanos hasta "compounds" que intentan traer verdor a la ciudad, hasta "gated communities" tanto en la extrema periferia proyectados como "ciudades nuevas" como dentro de la ciudad pensados como jardines, la ciudad dispone de un repertorio de esquemas de hábitat distintos. Desafortunadamente también dispone de espacios de muy poca calidad en la que vive una población trabajadora residente e inmigrante que se caracteriza por sus niveles de hacinamiento. 

Estos distintos barrios en los que conviven expatriados, con nacionales e inmigrantes se insertan en una matriz muy rigida que proviene del concepto de "master plan" que se caracteriza por la implantación de autopistas y vias principales que reproducen una jerarquía en la que se van construyendo la fachada principal de la ciudad, con hitos memorables representado por sus edificios más emblemáticos, caracterizados por sus formas y estructuras memorables y únicas.  Pero cruzando estas vías, se yerguen los barrios tradicionales que crean condiciones de vecindario con calidades de vida notables, y espacios públicos frecuentados por sus vecinos donde en algunos casos se reproducen patrones de socialización, particularmente en la tarde y noche cuando la temperatura es ya más tolerable. Muchos de estos barrios contienen tipologías de viviendas muy lujosas que innecesariamente acuden al uso de aire acondicionado y medios mecánicos que podrían evitarse a partir de decisiones de diseño edilicio y urbano como los utilizados en el Distrito Diplomático. Esta convivencia entre ciudades de alta densidad donde se desarrollan usos comerciales y el vecindario tradicional, de menor densidad, pero con mayor interacción social constituyen recursos de gran relevancia para la construcción de una Riyadh más sustentable.    

Esto significa una enorme oportunidad para los profesionales del hábitat y los distintos organismos internacionales promoviendo una "Nueva Agenda Urbana" para materializarla con políticas y estrategias proyectuales que permitan ir más allá de la retórica sobre el "deber ser" para demostrar lo que es posible realizar en un país con amplias posibilidades económicas de materializarlas.  

 

       

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