Kano y su legado histórico-arquitectónico: Desafíos de desarrollo urbanisticos y de desarrollo regional para Nigeria?


Kano, en el noreste de Nigeria es una ciudad muy antigua que contiene patrimonio arquitectónico e histórico que se remonta al año 900. La historia relata que el siglo XI reciben la influencia del Islam  dada su ubicación estratégica dentro de la provincia  Hausa hasta el siglo XIV, cuando son invadidos por la tribu de los Fulani. Estos asimilaron gran parte de la cultura Hausa ya por entonces islamizada y produjeron una integración cultural que se refleja en su arquitectura histórica, recuperable a partir de restos y de edificios completos que se mantienen aún en pie. Tambien es muy notable la construcción en adobe, la cual continua siendo un material ampliamente utilizado por sus habitantes para erigir sus viviendas, proviene del periodo fundacional de la ciudad por parte de la cultura Hausa. Algunos estudiosos linguistas relacionan la lengua Hausa con la sumatoria de vocablos africanos ancestrales con el árabe clasico con adiciones de Fulani y adaptación reciente a nuevos terminos, casi como una metafora de la habilidad de la ciudad de Kano para evolucionar historicamente en sus estructuras sin perder su esencia como espacio de comercio y asiento de autoridades. .  

Actualmente cuenta con 4,348.000 de habitantes lo cual la convierte en una de las metrópolis llaves del movimiento demográfico y socio-cultural del norte de Nigeria. Con su ubicación estratégica en el cruce de caminos que desde tiempos antiguos conecto la región del Sahel, recorrido por viajantes famosos como el propio Ibn Batuta, quien recorrió la zona extendiéndose hasta el lejano oriente. Sus rutas son testimonio del esplendor de Kano, ya por entonces multicultural, siendo fundada por la antigua civilización africana Hausa e islamizada a partir de la extensión del imperio musulmán. 

Esta mixtura entre culturas ancestrales ha generado edificios de enorme valor arquitectónico, donde puede advertirse el sincretismo estético en el uso de estilos, técnicas y materiales combinadas que dejan un legado artístico que no solo puede advertirse en los edificios históricos sino que también se ve reflejado en el desarrollo urbano a partir de barrios totalmente erigido con técnicas ancestrales en adobe, profusamente decorados y con trazados abigarrados que reflejan estrategias bioclimáticas de adaptación a condiciones extremas. 

Pero, aunque Kano refleja aspectos dignos de reconocer en términos históricos-arquitectonicos, vale decir también que en términos urbanísticos enfrenta desafíos muy complejos de resolver, justamente por tratarse de una ciudad antigua que ha sufrido un proceso acelerado de modernización que la transformó en la metropolis populosa que es hoy. La ciudad enfrenta un proceso de expansión horizontal de la ciudad que dificulta seriamente la provisión de servicios básicos como agua, energía y transporte, los cuales se encuentran limitados solamente a áreas centrales donde predominan los edificios gubernamentales. A esta situación se superpone la construcción de un ambicioso patrón de autopistas que han irrumpido en la ciudad histórica consolidada generando un paisaje urbano altamente contradictorio. Es que la modernidad de las autopistas sin una adecuada provisión de transporte públicos ha exacerbado el uso de transporte privado generando congestión agravado por un tráfico desordenado con riesgos de accidentes permanentes. La vista de la ciudad desde las autopistas presenta una visión distopica en la que los oxidados techos y el hacinamiento de las construcciones opaca la grandeza del legado historico de la ciudad.

La convivencia de lo antiguo con lo moderno, en el caso de Kano parece no lograr una reconciliación armónica, sino que el dificultoso recorrido por sus calles atestadas de vehiculos y motocicletas, especialmente los famosos tuk-tuk se complica además por la presencia de residuos sólidos por doquier, reflejando una carencia elemental en cualquier esquema de gobernanza metropolitana. 


Pero hay que indicar también que Kano, a diferencia de otras ciudades africanas, ha sido un espacio receptor de un enorme número de población desplazada de Nigeria y refugiada de otros países. Pero, aunque cuenta con un campo de refugiado formal, la realidad es que se encuentra prácticamente deshabitado porque la gran mayoría de la población desplazada ha logrado insertarse cómodamente en las comunidades huéspedes, donde no solo han accedido a empleo, sino también a suelo cultivable y viviendas. 



Esto ha tenido su correlato directo en la expansión horizontal de la metropolis, algo que el gobierno busca rectificar a partir de la creación de barrios satélites a los que busca dar autonomía para que autogestionen sus servicios reduciendo así el deficit de infraestructura urbana. Basta observar las zonas de mercados, donde se escuchan multiples idiomas hablados superpuestamente y donde puede recogerse de primer amano las mejores estrategias de integración de personas. 




En resumen, más allá de sus déficits y de sus logros, Kano sigue siendo una magnifica ciudad de la cual aprender de resiliencia a lo largo de su historia, su cultura de hospedaje de todo tipo de personas y culturas y una promesa para el desarrollo de la región norte de Nigeria y de las antiguas rutas del Sahel, en estos tiempos del siglo XXI tan codiciada por sus enormes recursos naturales. 
    

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