Abuya y su legado urbanístico. Las ciudades nuevas como estrategia post-colonial de desarrollo sustentable y biodiversidad.



Abuya, capital de Nigeria es una ciudad nueva, fundada en 1976. Constituye uno de esos casos de capitales nacionales del sur global cuya creación respondió al propósito de unificar las causas nacionales a partir de la audaz empresa de erigir una nueva ciudad multi-étnica, superadora de las diferencias al interior de la nación entre distintas tribus compitiendo por la hegemonía del poder político; moderna, en su diseño y planificación, pensada para albergar personas provenientes de los distintos regiones del país y del mundo con estándares de vida propio de finales del siglo XX. Su trazado privilegia el movimiento vehicular con un sistema ambicioso de autopistas que permite conectar los distintos puntos de la ciudad en una forma rápida y eficiente. El transporte público es limitado, como suele ocurrir en el caso de ciudades nuevas en las que no se ha tendido a prever suficientemente las necesidades de movilidad de la población trabajadora, sino que han sido proyectadas a partir de una visión exagerada de progreso que escasamente contempló migraciones de poblaciones humildes proveniente mayoritariamente de lugares rurales del interior del país.


Su trazado racional y jerarquía de vías de circulación permite un proceso de desarrollo urbano ordenado acompañado de la provisión de infraestructuras urbanas básicas que permite ordenar el desarrollo social y económico de sus habitantes; pero también genera problemas de monofunciones urbanas que llevan a que ciertas partes de la ciudad sean usadas solo en cierto momento del día, lo cual notablemente la población ha sabido modificar generando actividades complementarias espontaneas como es el caso del uso para viveros como emprendimiento de multiples grupos de bajos ingresos de grandes parcelas y espacios vacantes en la proximidad de las autopistas. Del mismo modo, el gobierno municipal ha desplegado distintas estrategias dirigidas a revitalizar áreas degradadas a través del involucramiento de la población afectada, dentro del marco de participación pública disponible.  

Tambien a nivel de estímulo para canalizar inversión privada en desarrollos inmobiliarios, el ministerio de vivienda y desarrollo urbano ha creado una serie de proyectos en los que se financia adquirentes de bajos ingresos a través de subsidios provistos por el gobierno federal. Esta estrategia resulta importante en tanto canaliza recursos públicos que funcionan como catalizador de inversión privada con estándares de diseño y construcción adecuados, que amplía la generación de oferta asequible de vivienda. La utilización de parcelas vacantes en la ciudad, propio de ciudades nuevas en las que se realizan grandes estructuras viarias dejando parcelas vacantes, fundamentales para movilizar el mercado inmobiliario y asegurar que el precio de las unidades pueda mantenerse dentro de precios accesibles para sectores populares. Este es un rasgo particularmente importante, tomando en cuenta los factores de inflación y desequilibrios macroeconómicos que el país padece. En la medida que esta política habitacional pueda sostenerse en el tiempo constituir una referencia obligada para el sur global, siendo la crítica principal que la iniciativa ante el recorte de subsidios corre el riesgo de orientarse a sectores más acomodados, perdiendo el sentido mismo de política social.  

El gobierno local ha sido proactivo en la gestión del espacio público con una mirada integradora de cuestiones ambientales relacionada con mantener el balance adecuado de espacios verdes en proporción a los habitantes y el manejo de indices e indicadores relacionados con la promoción del empleo y la inversión pública racionalmente distribuido en los distintos barrios de la ciudad.    

La presencia de hitos urbanos emblemáticos, tales como la gran mezquita y la catedral de Abuja, dan cuenta de la diversidad étnica y religiosa del país y la preocupación de sus urbanistas por conciliar ambas cosmovisiones en forma armónica.  Esta diversidad es muy apreciada por los ciudadanos de Abuja quienes coordinan arduamente el desarrollo de actividades de los distintos credos y grupos proveyendo de espacios apropiados en los que no se produzcan conflictos o superposiciones; lo cual con una ciudad orientada al predominantemente tráfico vehicular no deja de reproducir situaciones de congestión de tránsito recurrente, sobre todo en horas pico y en momentos de afluencia de personas a eventos especiales. 

La calidad arquitectónica de sus edificios emblemáticos constituye al igual que en otras ciudades nuevas como es el caso de Brazilia o Chandigart, un recurso de gran valor para comunicar una nueva narrativa que el país intenta escribir. Ya no se trata de recuperar la historia de un pueblo sino de un ejercicio de imaginación: El futuro del pueblo, en este caso nigeriano, superando recuerdos traumáticos de un pasado de abuso europeo y esclavitud, para empezar a ver una nueva imagen del país, próspero y pujante, pero también multicultural y respetuoso de los más vulnerables y de su rica cultura.  En este aspecto, Nigeria siendo un país petrolero con una gran capacidad económica, enfrenta severos desafíos de desarrollo no solo en término de empleo y crecimiento de la pobreza, sino también de población desplazada a causa de conflictos internos y cambio climático. La necesidad de atender estos emergentes sociales se hacen presente en la ciudad capital en múltiples formas, incluyendo la presencia de inmigrantes trabajando en forma informal, pero también la presencia de grupos desarrolladores diversos que invierten en ambiciosos programas de vivienda dirigido a distintos grupos y niveles sociales, los cuales procuran mantener estándares arquitectónicos y edilicios altos, en línea con sus principales referentes de edificios públicos. Esto conlleva la necesidad de generar estrategias innovadoras de financiamiento de grupos demandantes de vivienda asequible a través de distintos medios, desde herramientas financieras de inversión público-privado, hasta innovaciones en el campo del urbanismo en termino de movilización de suelo urbanizado para propósitos sociales, diseño de las viviendas en función de superficies y técnicas constructivas. 

 
   

Pero la preocupación por diseñar espacios significativos para la gente no se limita solamente a los edificios, sino que involucra también los espacios públicos. El Parque del Milenio es una obra realizada con un criterio innovador de proveer de un espacio a la ciudadanía para que pueda desarrollar actos públicos como privados destacándose el festejo de eventos sociales por parte de distintos grupos de ingresos. Es notable visitar el parque en los fines de semana y ver actividades de gente con culturas, religiones y niveles sociales totalmente diferentes compartiendo el mismo espacio en forma armónica e integrada. Es literalmente un espacio de intercambio donde las distintas tribus acuden para ver a los demás y también ser vistos. Es el lugar donde los jóvenes encuentran oportunidades para socializar dentro de un ambiente seguro y controlado, pero que al mismo tiempo por sus dimensiones permite la experiencia inmersiva del recorrido por ecosistemas naturales en los que la biodiversidad está presente, pudiendo ver e interactuar con distintas especies de animales, insectos y flora autóctona. 

La presencia de especies autóctonas en ecosistemas restaurados abre la posibilidad de trabajar en forma integral criterios de biodiversidad urbana, lo cual remite a una discusión profunda respecto al entorno de la ciudad como hábitat no solo de los seres humanos sino también con otras especies. Esto es un aporte importante para la escuela modernista de nuevas ciudades en las que priman criterios simbólicos de nacionalismo que en el caso del diseño del Parque del Milenio han sido subsumidos en cuestiones ambientales como el tratamiento de arroyos y topografía, las cuales han sido respetadas y combinadas con el uso paisajístico de recursos hídricos y orientaciones en dirección al Aso Rock, la montaña referencial de Abuja. 


  

En conclusión, los esfuerzos realizados en el diseño de Abuja desde su concepción y materialización al presente reflejan un derrotero valioso por mantener viva la llama de la innovación y el interés en que la ciudad lidere el desarrollo de la nación a partir de los principios de la igualdad, la justicia y podríamos agregar ya a fines del siglo XX la cuestión de la sustentabilidad y la biodiversidad. Este legado de una era postcolonial refleja la voluntad de superación del pueblo nigeriano y la necesidad de reorientar sus objetivos de desarrollo en función de la realidad social y ambiental de su población. La aplicación de nuevas técnicas de diseño y planificación que van materializando nuevos conceptos de desarrollo urbano estructuran un proceso de transformación urbana integral, donde tanto los espacios públicos como los privados, el importante caso de la vivienda asequible, continúan siendo objeto de esfuerzos de construcción de modelos adaptados a los complejos y demandantes tiempos del siglo XXI, caracterizados por una creciente desigualdad. Ante ello, el urbanismo de Abuja nos recuerda que la era post-colonial africana está madurando, abandonando el ropaje de una estética modernista y sofisticada reemplazada por preceptos de desarrollo sustentable en el que la cuestión de la igualdad social se complementa con el compromiso por la protección del ambiente, adoptando soluciones basadas en la naturaleza para la supervivencia de todas las especies coexistiendo con la raza humana.        



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